Óptica Martínez

La casa de la família Martínez

Marca

Óptica Martínez

Cliente

Andrés Martínez y Cristina Domínguez

Lugar

Pontevedra, Galicia, España

El reto

Idear un nuevo concepto de óptica

Partiendo de una situación de liderazgo local, idear un innovador concepto de óptica que mejorara la calidad de vida de los ciudadadnos de Pontevedra al comprar gafas

El punto de arranque

Sin propósito, triunfar es más difícil.
Y la ruta principal para identificarlo es tener un conocimiento profundo de los clientes.

 

Para ello, se definirieron los segmentos clave, poniendo especial atención en detectar 
su principal “pain-point de vida” al comprar gafas.

En un estudio de evocación se observó que cuando las personas piensan en “ópticas” surgen ideas muy funcionales, nada sensoriales y casi sin simbolismo positivo. Muchos decían que van a las ópticas solo cuando ya no ven suficientemente bien.

La promesa

Crear una nueva experiencia de compra 
donde los os clientes no debían sentirse como pacientes 
que necesitan solucionar un problema de visión, 
sino que deberían experimentar un profundo bienestar.

Más que pacientes, debían sentirse gozantes.

La idea

El equipo del proyecto decidió que la nueva tienda, más que una óptica, debería parecer un hogar familiar.

En concreto, el de los Martínez, 
la familia de ópticos.

Y como está ubicada en Pontevedra, 
este “hogar” debía reflejar el estilo de vida slow 
tan característico y apreciado de esta ciudad

El resultado

 

Ya desde el exterior, los visitantes sienten que están en una casa familiar.

De hecho, la fachada no tiene ningún escaparate.

Una vez dentro, los clientes se van moviendo por las diferentes “estancias de la casa”. Cada una es como un capítulo diferente de una novela.

Hay un “recibidor” donde una persona de la familia les da la bienvenida amablemente y les invita a entrar.

Luego está la “sala de estar”, con butacas cómodas donde pueden conversar tranquilamente sobre lo que necesitan o les interesa.

Hay también una “biblioteca” donde las gafas están expuestas dentro de marcos, cada uno denotando su estilo, como si fueran cuadros. Allí también hay libros y otros elementos típicos de tal habitación.

La “cocina” es el lugar en el que, además de ajustarse las gafas, los invitados pueden sentarse y tomar algo de beber o comer mientras conversan con quien les ajusta la montura, ya que dispone de un frigorífico y una barra con taburetes.

El pasillo que lleva a los “despachos”, donde los profesionales comprueban la visión de los clientes, poco tiene que ver con una óptica tradicional. Las obras de arte de la pared, hechas por artistas locales, y las macetas con flores hacen que los visitantes se sientan en casa.

Un encantador patio interior, donde los más pequeños pueden jugar con seguridad mientras los adultos están siendo atendidos, completa la casa.

Dentro de este guion teatral se insertó toda la maquinaria tecnológica más puntera para ofrecer una atención y servicio de total fiabilidad óptica. Pero siempre evitando el tono sanitario, que tantas veces atemoriza.

Colaboradores

Hicimos equipo con las increíbles personas directivas de Óptica Martínez, lideradas por Andrés Martínez y Cristina Domínguez.

En m+f=!, coideamos el concepto, guiamos su aplicación en la creación de la óptica y acompañamos su aplicación.

Los principales colaboradores externos fueron:

  • Stuco – arquitectura y diseño interior
  • 
Instalaciones del Río – iluminación